
Mañana domingo 14 de agosto vuelvo a Grecia con un equipo de amigos y compañeros de trabajo. Dos de ellos son nuevos
integrantes de Prensa y Acción Humanitaria, Joan Lluís y Celine. Vero y
Fátima fueron parte del equipo que viajó en abril pasado junto a
Fernanda y Araz. En mi caso es el tercer viaje a cubrir la situación de
los refugiados en Grecia. Es aquel un país inmensamente atractivo que
contrasta con la cruda realidad de los campos de refugiados y de
detención a la que la ha condenado la Unión Europea desde el cierre de
las fronteras.
Nuestros destinos principales serán Tesalónica, Atenas y los campos que
se encuentran en sus cercanías. No hemos definido aún si regresar a
Lesbos o Kios.
Ya por abril de 2016 la situación en Atenas se ponía complicada para
ciento de miles de personas en busca de asilo político. Las fronteras
cerradas y un acuerdo entre la UE y Turquía que haría todavía más
difícil la vida de los exiliados.
La
antigua villa olímpica, el viejo aeropuerto de Atenas y tantas otras
instituciones como el Pireo (Puerto) lejos de ser hoy museos o centros
recreativos, son gigantescas prisiones donde han detenido a miles de
personas que sólo buscan escapar de las guerras para poder soñar con una
vida digna.

Mohamed
Jarosha es un joven refugiado sirio, nos conocimos en Idomeni a
mediados de abril de este año. Hacía cuatro meses que se había casado y
dos que estaba en el "campo". Ellos no estaban solos, toda la familia de
Mohamed se encontraba allí, hasta su pequeño hermano de un poco más de
un año. Al conocernos me increpó por ser argentino y no haber llevado un
mate al viaje, algo totalmente cierto.... Él me contó que su abuelo
había viajado a la Argentina y que él y su familia tomaban mate. Esta
charla y las siguientes, estarían empapadas de mi falta. Es por eso que
para cumplir con mi amigo Mohamed, mañana parto con un mate y la yerba
que me pidió, Piporé paquete rojo... Amigo, el martes nos tomaremos unos
mates juntos.
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